sábado, 26 de enero de 2013

La música en el siglo XIX.

En la vida no es todo política,guerras,acuerdos,clases sociales...tambíen forma parte de ella la música,y puesto que en clase no vemos casi nada de música, me ha parecido buena idea publicar una entrada sobre ella,espero que os guste.

Abre el siglo el malogrado Juan Crisóstomo Arriaga (Bilbao, 1806-1826), educado en París y compositor precoz. En 1819 proyecta Los esclavos felices, ópera sobre un libreto de L. Comella, de la que conservamos la Obertura. En 1824 aparecen en París sus cuartetos de cuerda y compone su Sinfonía en Re menor.
 
Jesús de Monasterio (Santander 1836-1903) destaca como clasicista en el violín. Participó en el alhambrismo de su época y animó a sus muchos discípulos. Pablo de Sarasate (Navarra, 1844-1908) brilló por su virtuosismo y simpatía.Será el piano el instrumento rey del Romanticismo, desde las primeras composiciones para este instrumento, de hacia 1773: Pedro Albéniz (1795-1855), hijo de Mateo Pérez Albéniz conecta con la música del siglo anterior. Otros pianistas, como Santiago de Masarnau (1805-1880), Eduardo Ocón (1834-1901), José Tragó (1857-1934) o Joaquín Larregla (1865-1945), estudiaron fuera de España, con maestros de primera fila.

 Prospera la guitarra en manos de Fernando Sor (Barcelona, 1778-1839), que cultivó además la ópera. Como afrancesado, abandona España y triunfa, como guitarrista, en Londres y París, donde murió. Para su amigo Dionisio Aguado (Madrid, 1784-1818), compuso Los dos amigos. Son autores de sendos métodos de guitarra reeditados hasta hoy. Brillante guitarrista fue el castellonense Francisco Tárrega (Villarreal, 1852-1909). A su éxito en Madrid siguen los de París, Inglaterra, Bélgica, Suiza o Italia. Junto a sus transcripciones -alguna de Albéniz- sobresalen sus Preludios originales.

El teatro musical proporciona ingresos inmediatos. Con él nace la zarzuela, composición dramática parcialmente cantada, que toma su nombre de un palacio próximo a El Pardo. Su ambientación local la hace ser maltratada de algunos críticos. En ella participaron músicos y dramaturgos. Entre los primeros, Ruperto Chapí (Villena, 1851-1909), afincado en Madrid y autor de La Corte de Granada, El rey que rabió (1891). De los segundos, Ricardo de la Vega, libretista de La Revoltosa (1897) y La verbena de la Paloma.

A Asenjo Barbieri (Madrid, 1823-1894), que luchó por nuestra música, debemos Pan y toros y, con libreto de Luis Mariano de Larra, El barberillo de Lavapiés (1874), amén de trabajos de musicología. Otros autores son Manuel Fernández Caballero (1835-1906), con Los sobrinos del Capitán Grant o Gerónimo Giménez (Sevilla, 1854-1923), autor de El baile de Luis Alonso (1896) y La boda de Luis Alonso (1897).

Un intento de sinfonía se da en el religioso Miguel Hilarión Eslava (Navarra, 1807-1878) -maestro de la Real Capilla desde 1847- y en Marcial del Adalid, Gabriel Balart (1824-1893), Casimiro Espino (1845-1888), Pedro Miguel Marqués (Palma de Mallorca, 1843-1918) -el "Beethoven español", autor de cuatro sinfonías-, Daniel Ortiz, etc. La música religiosa continúa su decadencia, pese a los esfuerzos de Rodríguez de Ledesma (1779-1848) o del propio Hilarión Eslava.

Isaac Albéniz (1860-1909) nació en Camprodón (Gerona) y sorprendió por su precocidad. Alternó conciertos en salones y teatros con actuaciones en cafés, como pianista. Se inspira en la música popular, aunque su repertorio fue amplio. Mereció la atención de Listz y la amistad de Debussy, Paul Dukas, Fauré y Vincent d'Indy, así como la de su amigo Enrique Fernández Arbós (1863-1939). Triunfó en Europa y América. Su obra se recoge en ciclos como Suite española (1886), que incluye Granada, Cádiz, Sevilla y Asturias; Recuerdos de viaje (h.1887) con Rumores de la Caleta o Cantos de España (h.1898). Instalado en Niza compone la Suite Iberia (1905-1909): doce páginas para piano en cuatro cuadernos, casi terminada a su muerte. Menos aplaudida fue su música escénica: El ópalo mágico y Merlín. Su figura es clave en la música española.

Menos difundida, la obra de Enrique Granados (Lérida, 1867-1916) comparte con su época un nacionalismo y posromanticismo, junto a un interés por el siglo XVIII, que culmina en Doce danzas españolas (1982) y dos cuadernos de Goyescas. Los majos enamorados (1914) se estrenarían como ópera en Estados Unidos. Fue pianista profesional y docente, desde los trece años. Para voz y piano escribe Tonadillas y Canciones amatorias; para orquesta la Suite Elisenda. Murió ahogado al intentar salvar a su esposa cuando su barco fue torpedeado por un submarino alemán.

Conocedor de los anteriores guitarristas nombrados es el más célebre guitarrista español,las composiciones y formas de tocar le sirvieron de base y se enrriqueció de ellas, aquí dejo un vídeo al que podeis echarle un ojo(es antiguo pero muy bueno).


 Y ya que hablo de guitarristas y de música clásica, aquí dejo otro vídeo de otro virtuoso guitarrista traído desde Finlandia, si alguien sabe tocar así, que me avise, quiero verlo.Muchas gracias por leerme, saludos a todos/as. Juan Manuel Serrano Aparicio.

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